Ninguna puesta de Sol es igual a otra, cada una tiene su encanto, su propia hora, sus colores y la presencia o ausencia de nubes, que dan a cada minuto de cada puesta de Sol un matiz, una sensación, una forma especial.
Como es sabido, la prisa no es buena consejera, quizá por eso no hay que tener prisa en los momentos importantes de la vida, todo llega a sus debido tiempo, lo mismo ocurre con cada puesta de Sol, cada una tiene su tiempo, el Sol se va escondiendo de forma lenta, sin prisa.
Cuando ya parecía que las nubes le habían ganado la batalla al Sol, éste aparece de nuevo e ilumina con sus últimos rayos, es imprevisible, como la vida misma...
Como es sabido, la prisa no es buena consejera, quizá por eso no hay que tener prisa en los momentos importantes de la vida, todo llega a sus debido tiempo, lo mismo ocurre con cada puesta de Sol, cada una tiene su tiempo, el Sol se va escondiendo de forma lenta, sin prisa.
Cuando ya parecía que las nubes le habían ganado la batalla al Sol, éste aparece de nuevo e ilumina con sus últimos rayos, es imprevisible, como la vida misma...



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