Después de muchos años sin ir más allá del típico Calajomero o Trabuquete, en esta ocasión me he dado una paliza a andar por la sierra. Recorriendo algunos sitios en los que ya había estado, aunque no recordaba, como la Cueva de Viriato, y otros desconocidos para mí, como el poblado de chozas celtas de Pimesaíllo, o el Campanario, increíble formación rocosa, no acta para personas con vértigo.
Durante todo el recorrido magníficas vistas de la sierra, el valle, la garganta e incluso algún macho de montés y alguna cabra.
Empezamos el recorrido en el camino del Trabuquete, en una hora estábamos en el charco del mismo nombre, a quien le guste el agua fría es perfecto para bañarse en verano e incluso lanzarse desde la piedra al agua, lo hice una vez y nunca más.
Un poco más arriba está la Estaca donde podemos encontrar nutrias, o eso dicen. Nos desviamos de la ruta marcada para ir hasta el poblado de chozas de estilo celta situado en un lugar conocido como Pimesaíllo, este poblado en tiempos pretéritos estaba lleno de vida, los cabreros y sus familias vivían allí durante meses.
Después de reponer fuerzas, reanudamos la marcha hasta llegar a El Campanario, sitio que merece ser visitado con más detenimiento, aunque no me gusta bajar "paredes" sin arnes y la caída sería un poco incómoda con tanta piedra. Se veía como una parte de la formación rocosa había caído recientemente, impresiona y a la vez intimida.
En un momento de ventisca, de los muchos que ha habido, cuando estábamos en El Campanario, a unos 1.500 metros de altitud, han caido unos copos de nieve, ha sido una escena curiosa, yo intentando no caer por el precipicio y los copos de nieve cayendo sobre mí.

Empezamos el recorrido en el camino del Trabuquete, en una hora estábamos en el charco del mismo nombre, a quien le guste el agua fría es perfecto para bañarse en verano e incluso lanzarse desde la piedra al agua, lo hice una vez y nunca más.
Un poco más arriba está la Estaca donde podemos encontrar nutrias, o eso dicen. Nos desviamos de la ruta marcada para ir hasta el poblado de chozas de estilo celta situado en un lugar conocido como Pimesaíllo, este poblado en tiempos pretéritos estaba lleno de vida, los cabreros y sus familias vivían allí durante meses.
Después de reponer fuerzas, reanudamos la marcha hasta llegar a El Campanario, sitio que merece ser visitado con más detenimiento, aunque no me gusta bajar "paredes" sin arnes y la caída sería un poco incómoda con tanta piedra. Se veía como una parte de la formación rocosa había caído recientemente, impresiona y a la vez intimida.
En un momento de ventisca, de los muchos que ha habido, cuando estábamos en El Campanario, a unos 1.500 metros de altitud, han caido unos copos de nieve, ha sido una escena curiosa, yo intentando no caer por el precipicio y los copos de nieve cayendo sobre mí.
El Campanario
Volvemos a salirnos de la ruta marcada para ir hasta la Cueva de Viriato, cuenta la leyenda que aquí se refugiaba el conocido caudillo lusitano. La cueva se encuentra por debajo del Refugio-Ermita Nuestra Señora de las Nieves, construido en 1964, a una altitud de 1.600 metros.Después hemos empezado el descenso, un poco más tranquilo que la subida. En ocasiones he temido por mi vida, exagerando un poco, pero ha habido tramos que eran auténticos caminos de cabras, y yo podré estar como una cabra, pero no lo soy. Otros momentos donde ni siquiera se veía el camino porque un mar de matorrales lo cubría todo. Hemos pasado por caminos de tierra, piedras, agua, puentes...Una experiencia divertida y que recomiendo a todo el mundo.
Habrá que seguir investigando los lugares más interesantes de la ruta, y algunos que hay fuera de ella. Seguiremos informando...
Fotos de la ruta y más...



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